La ropa de oficina cambió ¿Cómo nos adaptamos?

La ropa de oficina cambió ¿Cómo nos adaptamos?

Daisy Seguel

Daisy Seguel

Directora Digital

La ropa de oficina siempre fue algo que me perturbaba. No soy amiga de los tacones, y menos de que me digan cómo debo vestirme. Es que para mí la moda es una forma de expresar quien soy y mis intereses, de expresar mi identidad. Y el solo hecho de que me indiquen un uniforme, me hace sentir un número más. Por eso cuando leí que el CEO de Adidas hablaba de cómo la pandemia y el teletrabajo iban a cambiar la moda de oficina, me puse a reflexionar.

Recuerdo las primeras semanas de trabajo remoto. Me arreglaba del torso hacia arriba solo si es que tenía reuniones, y para abajo siempre intentaba estar lo más cómoda posible. Las sandalias se volvieron parte de mi rutina y el maquillaje quedó en el olvido. Mi ropa se adaptó a la comodidad de estar en casa, pero también a las constantes videollamadas que se volvían cada vez más normales.

Camisas y blusas para la parte superior del cuerpo, short, buzo y pantuflas para la parte inferior. Claramente un cambio rotundo, porque antes pasaba un buen rato arreglándome para cada reunión. Y es por esto que lo que dijo el director ejecutivo de Adidas AG, Kasper Rorsted, me hizo tanto sentido.

Rorsted fue enfático al comentar sobre los cambios que la moda de oficina. “Va a ser muy difícil convencer a las personas que han estado trabajando desde casa en sandalias y sudadera, de que se pongan zapatos de oficina y un traje normal”.

El CEO de una de las marcas más importantes de zapatillas lo habla no solo desde lo que ve a diario en sus trabajadores, sino que también en los resultados de venta de la industria.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), informó que según el IPC, en Chile las zapatillas fueron uno de los productos que más subió de precio en época de pandemia. Y en el mismo continente, pero más hacia el norte, Colombia repetía el patrón de consumo.

Hace rato que los tacones y las corbatas le dijeron adiós a los códigos de vestimenta de las empresas, y las zapatillas tomaron ese lugar. Pero la incursión de la ropa urbana no queda ahí solamente, sino que se hace cada día más parte de la ropa de oficina.

 

Zapatillas como parte de la moda de oficina

 

Cambios en el trabajo y en cómo nos vestimos

La pandemia hizo que el teletrabajo fuera la normalidad para la mayoría de las organizaciones, por lo que estar en casa y trabajar se volvió parte de las rutinas laborales. Es por esto que hay cierta cantidad de empresas que proyecta que algún porcentaje de sus trabajadores sigan de esta manera.

Según un estudio de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile junto al Colegio de Ingenieros de Chile llamado «¿El teletrabajo llegó para quedarse en Chile?», en relación a la proyección del teletrabajo, “más del 70% de las empresas encuestadas espera hacer un cambio de su proporción de trabajadores presenciales y remotos en al menos un 20% de su dotación hasta llegar a un posible 60%”.

Esto quiere decir que lo telemático llegó a incorporarse en la realidad laboral chilena, y esta nueva forma lleva consigo cambios fundamentales para las organizaciones. Si bien con la vacunación y la disminución de casos muchas empresas comenzaron a reincorporar a sus trabajadores a lo presencial, la pandemia afectó la cultura en las empresas y cómo nos relacionamos.

Las organizaciones frente a este nuevo desafío no solo tendrán que tener nuevos sistemas de adaptación, turnos y tecnología, sino que una nueva estrategia de cultura organizacional. Y la ropa puede ayudar mucho en esta transición.

¿Cómo será entonces la nueva normalidad de la moda de oficina? De acuerdo con la consultora de imagen y periodista Carola Montenegro, la pandemia trajo con ella una transformación en esto. «Visualizo un cambio, quizás un poco de relajo en los código de vestimenta de las empresas. No se como seguirá evolucionando, pero espero que siga relajado» comentó.

moda de oficina y colaboradores

La ropa de oficina queda en segundo plano

Las organizaciones antes tenían como foco el cumplimiento de los horarios de oficina, los códigos de vestimenta y ciertas reglas pre establecidas de cómo trabajar. Sin embargo, dado que los equipos comienzan hacer teletrabajo y se vuelven más autónomos y empoderados, lo importante se centra en la búsqueda de resultados, y por lo tanto el vestuario deja de ser sustancial.

Este cambio de forma en que nos vestimos también está relacionado a cómo las generaciones y las organizaciones están mutando. Las empresas son cada vez más abiertas a este tipo de transformaciones, ya que su foco está en los resultados y habilidades de sus trabajadores.

Para Francisca Garrido, Directoria de estrategia de la agencia de comunicaciones, Agencia Fi, cómo las organizaciones se están adaptando a estos cambios culturales es sumamente importante. «Una empresa que entiende que la sociedad está mutando, y que su cultura interna debe cambiar en sintonía a esta, es una organización que se reinventa y mejora su ambiente».

Hoy, la comodidad de los colaboradores es clave para el avance de los procesos internos de una organización. «Si tenemos colaboradores que no tienen espacios de expresar su identidad y quienes son, los problemas culturales y de ambiente laboral aumentarán en nuestras empresas.» comentó Francisca.

La forma en que nos vestimos es también una forma de expresar quienes somos, qué nos gusta y cómo nos sentimos. Por lo tanto, la moda comunica, y no tan solo la moda, sino que la ropa de oficina también comunica.

En una sociedad donde cada vez es más relevante expresar nuestra identidad, la moda se vuelve un espacio de expresión, y esto trasciende todos nuestros contextos, incluso el trabajo.

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