Durante los últimos diez años, la participación de mujeres en los directorios de las principales empresas del país ha mostrado un avance relevante, aunque insuficiente para alcanzar niveles de paridad.
Así lo revela el informe “Presencia de mujeres en directorios IPSA (2015–2025)”, elaborado por Agencia Fi, que analiza la evolución de la composición de los directorios de las compañías más transadas en la Bolsa de Comercio de Santiago.
De acuerdo con el estudio, la participación femenina pasó de 7,04% en 2015 a 22,11% en 2025, lo que representa un aumento de 15,7 puntos porcentuales en la última década.
Sin embargo, este crecimiento no ha sido lineal ni homogéneo. Mientras entre 2015 y 2019 la presencia de mujeres se mantuvo estancada bajo el 11%, a partir de 2020 se observa una aceleración más sostenida, con un punto alto entre 2021 y 2023. En los últimos años, no obstante, el avance comienza a moderarse, evidenciando señales de estabilización.

Alta dispersión entre empresas
Uno de los principales hallazgos del informe es la marcada diferencia en la participación femenina entre empresas del mismo índice.
En 2025, los porcentajes varían desde niveles cercanos al 40% en algunas compañías hasta casos donde la presencia femenina es inferior al 5%, e incluso inexistente.
Esto sugiere que la incorporación de mujeres en directorios no responde a una tendencia sistémica del mercado, sino a decisiones particulares de cada empresa.
Pese al crecimiento, la participación femenina sigue siendo claramente minoritaria frente a la masculina.
El informe advierte que, aunque se han abierto espacios, la paridad en directorios aún está lejos de alcanzarse. De hecho, para llegar a un 50% de participación, todavía falta cerrar una brecha de cerca de 28 puntos porcentuales.
Además, el ritmo de avance actual no sería suficiente para alcanzar ese equilibrio en el corto plazo sin cambios más estructurales.

Liderazgo femenino sigue siendo excepcional
El análisis también muestra que la presencia de mujeres en cargos de mayor poder dentro de los directorios es aún más limitada.
En los últimos diez años, solo siete mujeres han ocupado posiciones de presidencia o vicepresidencia, y apenas tres han sido presidentas de directorio.
A esto se suma una menor participación femenina en múltiples directorios: mientras solo siete mujeres se repiten en dos directorios, en el caso de los hombres esa cifra asciende a 35.
Otro hallazgo relevante es que el avance no ha sido progresivo en todas las compañías. En varios casos se observan largos períodos sin presencia femenina, seguidos de incorporaciones abruptas en años recientes.
Esto refuerza la idea de que el cambio ha sido más bien reactivo que estructural.
El contexto regulatorio también está comenzando a presionar mayores avances. En 2025 se promulgó una ley que establece que ningún sexo podrá superar el 60% de los directorios, con una implementación gradual y mecanismos de reporte que buscan acelerar el cambio.
En este escenario, el desafío para las empresas ya no es solo aumentar la presencia femenina, sino avanzar hacia una participación más equilibrada, sostenida y con capacidad real de incidencia en la toma de decisiones.

