Con el ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental de iniciativas lideradas por gigantes como Freeport-McMoRan y BHP, el sector minero proyecta una demanda de mano de obra que supera los 18.000 puestos de trabajo en sus etapas más intensas de construcción, marcando una hoja de ruta clave para la recuperación de la inversión en el país.

En momentos donde la incertidumbre económica se ha transformado en la principal preocupación de los chilenos —al punto que le ha arrebatado en tiempo récord el control de la agenda al gobierno de José Antonio Kast—, aparece en el horizonte una mano de cuatro ases que puede inyectarle nuevos aires a la discusión sobre el empleo en el país, que lleva estancado tres años en torno al 8%. Y, como suele suceder, es la minería quien viene al rescate.

Para una Moneda que ha visto cómo el optimismo inicial del cambio de mando se diluía ante la crisis de los combustibles y la inflación, estos cuatro proyectos, recientemente ingresados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), representan más que simples cifras de inversión: son las cartas con las que el Ministro de Hacienda, actualmente encabezado por José Quiroz, podría ganar una partida que hoy parece cuesta arriba. Con un despliegue de US$15.000 millones, esta «mano» minera promete activar más de 18.000 puestos de trabajo en sus momentos de mayor intensidad.

En un contexto donde una de las promesas de campaña fue terminar con la permisología, estos megaproyectos pueden ser una oportunidad de oro para el ejecutivo para volver a recuperar la agenda.

Minera El Abra, el gigante que apuesta por cuatro décadas de futuro

El proyecto con mayor impacto en términos de capital y empleabilidad es la ambiciosa renovación de Minera El Abra, controlada por Freeport-McMoRan. Con una inversión de US$7.500 millones, esta iniciativa busca extender la vida útil de la faena por 44 años adicionales, transformando radicalmente su matriz operativa mediante una nueva planta concentradora con capacidad para procesar 300.000 toneladas diarias de mineral. La propuesta destaca además por su componente de sostenibilidad, incorporando una planta desaladora que permitirá cesar el uso de agua proveniente del Salar de Ascotán. En términos laborales, se proyecta un peak de 8.842 trabajadores durante su etapa de construcción y manteniendo una fuerza operativa de 4.089 personas en su fase de máxima actividad.

Minera Escondida, la ampliación estratégica del mayor yacimiento de cobre en el mundo

BHP, a través de Minera Escondida, ha puesto sobre la mesa un plan de US$3.250 millones destinado a aumentar en un 17% la extracción de minerales en la que ya es la mina de cobre más grande del planeta. La denominada «Fase V» contempla la edificación de una nueva planta concentradora y un mineroducto adicional, obras que demandarán una mano de obra intensiva en el desierto de Atacama. Según los documentos presentados al SEIA, el proyecto requerirá de manera constante a 5.900 personas durante todo su proceso de construcción, consolidando un polo de demanda laboral de gran escala que se extenderá por una vida útil proyectada de 40 años.

Lobo Marte: El resurgimiento del oro en las alturas de Atacama

La diversificación de la cartera minera llega de la mano de Kinross Gold y su proyecto Lobo Marte, ubicado a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar en la Región de Atacama. Con una inversión de US$1.500 millones, esta mina de oro a rajo abierto pretende explotar los yacimientos Marte y Lobo en secuencia, procesando 35.000 toneladas diarias para la producción de metal doré. La iniciativa promete ser un motor de reactivación para las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla, generando hasta 2.747 puestos de trabajo en su fase constructiva más intensa, aportando así un flujo económico para una zona históricamente ligada a la minería de alta montaña.

Proyecto TED: Innovación y tecnología para el litio del mañana

Finalmente, Albemarle presenta la propuesta más vanguardista del grupo con el proyecto TED en el Salar de Atacama. Con un presupuesto de US$3.100 millones, la compañía estadounidense busca implementar la tecnología de Extracción Directa de Litio (DLE), un sistema que permite recuperar el mineral directamente de la salmuera y devolver el 90% del agua al salar. Si bien sus cifras de empleo son más acotadas en comparación a las grandes cupríferas, con un peak de 540 personas en construcción y 250 en operación, el proyecto representa promoverá un sello de gestión económica por los próximos 17 años.